ferocitas

SATURNALES

Posted in Cotidiano, Tiempo by jgtejeda on diciembre 24, 2009

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Celebraban alegremente los romanos las saturnales, a fin de año, en mitad del invierno, para levantar el ánimo: dos semanas sin trabajar, ni siquiera los esclavos, mucho banquete, regalos, o sea lo que conocemos hasta hoy como navidad, salvo el detalle de que se la apropiaron los cristianos y le metieron un poco de sufrimiento, pecado, culpa y alguna misa. En Chile tanto regalo y comida se atragantan por ser no la fecha más oscura del invierno, sino el verano en su esplendor. Yo igual disfruto con los regalos recibidos y hechos, que regalar me gusta. También la navidad es cosa de familia, y muchas familias parecen pegadas con saliva, así es que hay navidades medio fragmentadas, a punto de romperse. En muchos casos deciden suprimir los regalos para no participar en faramallas, otros quitan la cena o el colesterol o la carne o la mayonesa, muchos deciden no beber, y para el año nuevo nada de fuegos artificiales por favor. Los rituales, en todo caso, pueden fastidiar y sin embargo disuelven la angustia natural, adornan el tiempo, organizan estéticas, gestos, en fin. El pavo perdió la batalla y yace en la olla, en dos grandes trozos, salpicado de ciruelas y de una salsa aromática. La mesa está puesta, muy bonita y a la vez sobria. El arbolito, un poco raquítico pero aún enhiesto, rodeado de regalos. Un poco más y llegan a mi casa los reyes magos, gracias por la mirra…. Dicho de otro modo: pero además del hambre, señores -habla Mairena a sus discípulos-, tenemos el apetito, el buen apetito, los buenos apetitos. Yo os deseo que no os falten nunca…. sin ellos tampoco se realizan las grandes obras del espíritu

ORDEN

Posted in Antiartista, Cotidiano, Errante, La vida misma by jgtejeda on diciembre 22, 2009

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Me encuentro entre el vacío, el desorden, el orden y la acción, a partes desiguales y empujándose entre sí. La acción es bonita si fluye naturalmente, como caminar a gusto dejándose llevar por las calles sin un rumbo muy claro. Sin tanto esfuerzo, a favor del viento, y va uno produciendo cosas, una fábrica voladora. También es saludable un poco de desorden, la cuadriculación perfecta es una pérdida para las glándulas, y al mismo tiempo una ganancia, o sea que los pies hundidos en el caos no se mueven, viene como un desánimo difuso. Tengo que ordenar unos papeles, quizá los muebles. Quien está ordenado ve de nuevo la forma de su propio espacio, entra la luz. El vacío sería hermoso o es hermoso sin inquietudes, o sea hacer nada en una tarde, mirar un poco, nada, sentir el cuerpo apenas…. Tontas reflexiones.

THE BOOK OF EMILY

Posted in Arquitectura, ARTE, Cotidiano, Music by jgtejeda on diciembre 18, 2009

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Calor heavy (día sin vida social), subo donde Emilio a mirar la repisa, me muestra unas revistas y libros, pesco THE BOOK OF SHRIGLEY, me gusta mucho porque tiene los cantos redondeados, luego en la tienda china reservando los dos sillones para armar el lounge en el estudio, yo que los hacía enormes y los encontré de tamaño modesto, aunque sentado en ellos estoy en casa, mañana debo ir a ultimar la compra…. tarde de Bebo con su trío, bueno, como lo acompañan Cachao y Paquito de Rivera así se entiende con qué facilidad fluye aquello ___ pandillita de chica con dos chicos en la piscina del edificio, me miran con cara de que los voy a retar, les devuelvo el saludo y me saludan aliviados y sonrientes, estoy por el placer ordenado a ver si nos entendemos _____ avanzo en la acuarela de Diego, reenmarco los dibujos que habían ido a fotograbado, envuelvo regalos de Navidad y es que finalmente soy de familia con mesita de centro, casa pareada y viejo pascuero___ etc. _____

TABLERO HUMANO

Posted in Amigos, Amor, Corazón, Cotidiano by jgtejeda on diciembre 14, 2009

No somos simples. Cada uno de nosotros es un teclado…. cada tecla conduce a algo diferente, y además están las funciones complejas que involucran a varias teclas simultáneamente ___ tecla de la independencia…. del sueño…. de la gimnasia…. del postre…. de la compañía nocturna…. de la fiesta…. del trabajo solitario…. del aperitivo…. de la actividad o ausencia política…. tecla del odio, del amor, del olfateo, del viaje, de la herida, del goce, de la paz, de la rabia, del perdón, tecla del abrazo, del clítoris, del esfínter, de la pena, de la ropa, del médico, de las navidades, tecla de los vecinos, de la tía, de la ex, de tantas cosas…. ¿conozco mis teclas? _____ ¿las de la gente que quiero? ____ ¿sé lo que pulso cuando pulso? ¿tecleo en el momento justo o desatino? ¿hay momentos justos? …. oh, existencia nuestra, provisional, monótona y siempre diferente

GENTOMATICO

Posted in Amigos, Cotidiano by jgtejeda on noviembre 25, 2009

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La gente es un poco como por turnos, a uno le dan un número y pasa al módulo 2, donde hace lo que corresponde a ese módulo con la persona que le ha dado el número, disfrutando o no de ello, luego hay que irse, termina la sesión, y se prevé o no un próximo encuentro. Entonces se espera el turno con otro número, al mismo tiempo que uno mismo da números por turno para el módulo 3 o el 7, en fin… Con algunas personas tiene dado uno un número semanal, o diario, o nocturno, con otras para almorzar, para dormir, para ir al cine o a fiestas, para las vacaciones, para hablar por teléfono, por Skype, por mail, etc… Hay personas que nos piden número pero nos resistimos a dárselo, con otras queremos ir al módulo 4 pero nos dan ticket sólo para el módulo 2, con algunas personas progresamos, o quedamos siempre igual, o cesamos, etc. Un sistema ordenado, de origen anglosajón o europeo quizás porque de niño me acuerdo que era todo un poco más campestre. Piiip. Siguiente por favor.

EL TERCER TESTÍCULO

Posted in Cotidiano by jgtejeda on noviembre 22, 2009

hoy, por mí mismo, en la sección de deportes (primera vez) de LUN _____ No sé de quien pueda ser la culpa de mi absoluta inercia anímica respecto del fútbol: trato de concentrarme pero se me confunden los jugadores, los equipos, las pelotas, los árbitros, los entrenadores y los comentaristas, y eso me hace sentirme vagamente en deuda. ¿Seré poco macho? ¿Me faltará un tercer testículo?

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Es así que el sábado pasado en la tarde salí desde mi casa rumbo al estudio donde trabajo para retocar unas acuarelas y me encontré con la avenida Irarrázaval del todo vacía, como en una película de miedo. Yo avanzaba hacia el centro como un bólido en mi jeep, devorando asfalto, por unos parajes donde habitualmente es preciso hacerle dribling, creo que se llama así, a las micros, a los peatones, a los autos, y tan rara era la sensación que llamé a mi mujer. Ella me tranquilizó diciendo que era el partido de Chile por la clasificación. Claro, antes de participar hay que clasificar, y en eso estaba el equipo chileno en Colombia, con todo el país pegado a un televisor menos yo y algunos otros periféricos.

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Después de un par de horas regresé  a casa, pero tal como bajando al centro aquello era una autopista, la vuelta fue como subir el Everest. Al salir al Parque Forestal unos carabineros muy satisfechos me obligaron a girar en banda, y es que la ciudad recién vacía se había llenado de banderas, de grupos felices, de multitudes, aquello era un carnaval patriótico deportivo.

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Puse la radio para enterarme, y es que la alegría general me gusta. Pude escuchar al célebre Bielsa. Su voz gruesa, arrastrada, con frases de filósofo y entonación de profesor me pareció simpática. Además, un argentino dándole el triunfo a Chile era todo un desafío a los prejuicios que nos empapan. Bielsa hacía mucho hincapié no sólo en los jugadores que habían estado en el triunfo, sino también en los ausentes, y sus palabras me interpretaron. Yo había sido hasta ese instante un ausente del partido, de los demás partidos, un ausente de la dura lucha por clasificar, un ausente de todo, en verdad, pero me sentí convocado por Bielsa y por esa juventud entusiasta, por los bocinazos, los colores y la voz emocionada de los periodistas. Estaba para ese entonces trabado ante Vicuña Mackenna. Y es que Plaza Italia es territorio natural de los festejos de este tipo, me parece entender, y el remoloneo del tráfico siguió hasta Salvador, más o menos.

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Llegué a casa convertido en un hincha de la Roja, que no sé bien qué es, a cargo de ese señor Bielsa, al que ubico apenas, sintiéndome agradecido de este país del cual formo parte, lo juro, les puedo mostrar el carnet de identidad.

MONO OLIVÁREZ

Posted in Amigos, Amor, Antiartista, Cotidiano, La vida misma, Muerte by jgtejeda on noviembre 21, 2009

Anoche, junto a su familia (Sonita, Pablo, Rodrigo) y a los que fuimos sus amigos, evocación del Mono Olivárez a diez años de su muerte. El evento se llevó a cabo en un local cultural del Banco del Estado, en la Alameda, primero hablamos, luego el Roro nos brindó unas piezas musicales. Podría haber estado el propio Mono entre los asistentes… Sufrí cuando no lo tuve ya más al teléfono o conversando infinitamente un almuerzo. Amo a los espíritus libres, me derrito ante una cabeza emocional con energía propia. El Mono dedicó su vida a construir su propio personaje, a la conversación ilustrada, a los suyos, a la lectura, a la literatura. Él cultivaba la leyenda, no la historia. Como dijo Federico Schopf, el Mono aparecía y desaparecía, jamás se empoderaba, lo suyo era la periferia casual, y debajo de esa aparente ligereza, de esa especie de abandono, había un sacerdote manejando unos códigos estrictos, irrenunciables. Me aceptó en su mundo como casualmente, sin estrategias, y de él me fue llegando el espíritu del sur, la risa local, la finura perceptiva, la capacidad de escuchar y de decir, el manejo del tiempo. El Mono inauguraba a su paso un nuevo ecosistema regido por leyes orgánicas. Era atento a lo que yo hacía, observaba mis dibujos perturbados, leía mis textos cuando empecé a escribir más en serio, vino alguna vez a mis cumpleaños. Pero sobre todo compartíamos el menú de los empleados del diario La Epoca, y a menudo me conseguía un ticket de colación. Su grupillo almorzaba en un local al cual le llamaba él jocosamente “El Pabellón de Chile”, o en otro situado en una galería comercial de la calle San Diego, entre imprentas pequeñas, al que denominaba “El Chechenia”. El Mono era para mí la risa tocada de ternura y salpicada de pasiones. Siempre nos llevamos bien, conversábamos una o dos veces al mes, y su confesionario lo admitía todo, mezclaba lo escuchado y lo devolvía en forma de cock-tails asombrosos, donde se alternaban el relato llovido de sus tierras con los pistoletazos comprimidos de sus dichos. No era producido el Mono sino espontáneo. Nunca tenía problemas. Yo siempre estoy bien, afirmaba riéndose. El que me quejaba era yo, arrastrando mi alma por entre los matorrales de cemento de esta ciudad. El Mono dominaba los dialectos de mi padre, también de familia sureña. Era un antiescritor, como Nicanor ha sido un antipoeta y como yo he sido, a mi modo, un antiartista. Hasta la victoria siempre.

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