ORDEN
Me encuentro entre el vacío, el desorden, el orden y la acción, a partes desiguales y empujándose entre sí. La acción es bonita si fluye naturalmente, como caminar a gusto dejándose llevar por las calles sin un rumbo muy claro. Sin tanto esfuerzo, a favor del viento, y va uno produciendo cosas, una fábrica voladora. También es saludable un poco de desorden, la cuadriculación perfecta es una pérdida para las glándulas, y al mismo tiempo una ganancia, o sea que los pies hundidos en el caos no se mueven, viene como un desánimo difuso. Tengo que ordenar unos papeles, quizá los muebles. Quien está ordenado ve de nuevo la forma de su propio espacio, entra la luz. El vacío sería hermoso o es hermoso sin inquietudes, o sea hacer nada en una tarde, mirar un poco, nada, sentir el cuerpo apenas…. Tontas reflexiones.
SOL
regresamos de Valpo temprano, raudos, manejando la Carina con mano firme y brazos morenos, sol y mar, una belleza…. anoche un pianista austríaco y tras unas pailas de huevos (deliciosas, en el Marco Polo donde nos lleva JP) una discusión sobre libertades eróticas y castigos familiares por la cual debiera disculparme hoy mismo (soy un burro), debo ir a cerrar las acuarelas al estudio porque se me vienen encima las fechas… mi hermana en Vancouver se prepara para el Día de Acción de Gracias (es algo con un pavo), dibujé varios bocetos pero si sigo así será imposible darle un cierre a las acuarelas, pienso en cambiar de auto lo que según mis lecturas místicas es innecesario y obedece al ego, no al yo profundo, pero necesito hacerlo porque avanzados ya los 100 mil kms. se me está quedando el ego en pana y la carretera me sirve para cotizar modelos. Lo que no tiene nada de artístico en el sentido romántico de la palabra.
JAIME
J, desde Prinsegracht. Me siento tan bien al escuchar su voz, me instalo en el Kabinet con el teléfono portátil. El Pérez Prado que le envié hace unos días era un son montuno, me explica la cadencia que es algo así como antinatural, no sé si es ese el término, o sea que el ritmo se desordena a veces, y a medida que conversamos se escuchan unos pitidos intermitentes cada varios minutos, al tercero se va a desconectar la llamada, no ha logrado reprogramar su aparato aunque Nelson opina que es un truco… quizá así es más emocionante, saber que se termina. Le doy la dirección de este blog, a lo mejor le interesa. Va ahora a la feria a comprar la cena. Un pedazo mío en Amsterdam. Uf, amigos desperdigados. La foto la hizo allí la Carina hacia 1980, yo tenía una hermosa cabellera vegetal y no me daba ni cuenta.





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